El cambio organizacional 

05.01.2022

Los cambios y la incertidumbre forman parte de nuestra realidad, y llegan siempre, queramos o no. De todo ello obtendremos resultados positivos o negativos, pueden generarse crisis u oportunidades. Pero lo interesante es cómo actuamos ante esas circunstancias y cómo conseguimos que nos afecten tanto personalmente, como en nuestro impacto hacia los demás (entorno, organizaciones, sociedad o medioambiente).

Además, hay una gran diferencia entre reaccionar ante cambios externos y no buscados, y decidir cambiar para anticiparse a posibles situaciones complejas. No es lo mismo esperar y reaccionar, que ser buscadores de oportunidades detectables en muchos indicadores de nuestra realidad y en el radar de lo que está viniendo.

La actitud de transformación significa aceptar de entrada que estamos en un mundo en cambio exponencial y que, por ello, no debemos acomodarnos en la estabilidad, ni esperar a que las circunstancias externas nos impongan una necesidad de cambio. Se requiere visión, mentalidad de liderazgo y capacidad de ejecutar el proceso inspirando, influyendo, guiando y motivando a las personas que forman parte del proyecto, y que deben participar en esa transformación.

El liderazgo actual requiere, ser buenos en la anticipación, la voluntad de evolución constante, y la gestión ágil y bien enfocada de los cambios necesarios para alcanzar nuestros propósitos.

La gran diferencia entre cambio y transformación viene de buscar la profundidad y la sostenibilidad en un camino de evolución positiva, incorporando esa actitud en el ADN de la organización, en los hábitos del equipo y sobre todo en el estilo de liderazgo. La transformación nos enfoca a alcanzar una visión intensa, clara y compartida para definir el sentido, el propósito, los valores y lo que realmente queremos llegar a ser.


El cambio y las crisis se pasan y se gestionan, 
pero la transformación se lidera.